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17 may 2010

Cuestión de compromiso

Entrevista con Alberto Moncada, editor y docente de ArtCom

Profesor, la tecnología ha vuelto al torrente informativo más extenso y abarcante…
Por un lado está muy bien, si tienes más información tienes más opciones para
contrastar información de diversas fuentes, el problemas es que con mucha
frecuencia los noticiarios te simplifican, te toman como menor de edad, una
información que te tardaría tres horas en discutir, ellos te la resumen en tres
minutos.

¿Entonces la prioridad recae en la audiencia y su educación respecto al consumo de
información?
A estas alturas, la pelota está en la cancha del espectador, si seguimos dejando
que nos eduquen y que nos traten así, pues es nuestra bronca, porque el
noticiario finalmente es un proyecto comercial, depende de uno si quiere
conformarse con un ingrediente para su menú.

Desde esa perspectiva, los medios ejercen su labor de forma normal y sin fallos…
Está correcto desde el punto de vista empresarial, desde el punto de vista
periodístico no. Tu los ves en la tele o los escuchas en la radio, y todos responden
a un interés muy particular, los nuestros que son medios institucionales
responden a una política, eso no quiere decir necesariamente que estén mal,
pero es mucho más fácil que tiendan hacia un extremo.

¿Cuáles son los principales vicios del comunicador actualmente?
La simplificación, la interpretación, que te digieran la información y tomen
decisiones por ti, otra sería francamente la manipulación y también están los que
se venden, los llamados ‘intelectuales orgánicos’, que son parte del sistema y lo
replican, también están los que ha comercializado la información al grado de
convertirla en show, y entonces nace una competencia por la nota más
escandalosa.

El empleo de las nuevas tecnologías ¿refuerza o combate estos vicios?
Las tecnologías están funcionando como caja de resonancia, amplifican los
defectos y virtudes, por un lado está el fácil acceso a la información, mientras que
como defecto está el hecho de que, en el caso de la web, sea un medio de
replicación sin crítica, muchos dicen que en la red hay mucha información pero
la mayoría no es original, puras réplicas.

Generaciones de periodistas y comunicadores salen cada año y se topan con las
mismas problemáticas ¿que medidas se puedan tomar desde las aulas para
contrarrestar estos vicios?

Una de las problemáticas es que este círculo vicioso trae al aula estudiantes que
no son consumidores inteligentes de los medios, estonces es difícil corregir en
cuatro años de nivel superior todo lo que no hiciste en 12 años anteriores. Tienes
que invertir un par de años en quitar todo eso, y apenas queda uno o dos para
comenzar la formación, estás en desventaja. Con todo y eso las aulas tienen
mucho quehacer, la estrategia sería que en aula pudieras hacer justo lo que no
hiciste en todos los años: contrastar, leer de todo, experimentar, que pudieras
tener una amplia variedad de alternativas, que tomes consciencia y compromiso.

¿Y que pasa cuando salimos al mundo real y no es cómo nos lo pintamos en la
escuela?
Ese siempre es un dilema difícil y no todos lo aprueban. Hay un puñadito de
comunicadores que siguen independientes, que nunca vendieron su alma al
diablo, la mayoría acaba por ceder ante las presiones laborales, prometiéndose
que algún día escribirán bien, pero es difícil. Una de las cuestiones sería que tu
entraras al medio que fuera manteniendo un nivel ético incuestionable, al grado
de salirte de ahí si el medio no armoniza, pero eso ya no depende del grado de
formación o excelencia, es un compromiso propio.

¿Cuáles son los principales retos del comunicador de cara a este panorama tan
complejo como atrayente?
El gran reto es como ofrecer un producto atractivo y nutritivo a la vez, presentar
información verdaderamente relevante y que a su vez cautive al espectador.

Colaboración para Tiempo 2.0
2009

10 feb 2010

Internet+TV=

Una de las industrias más afectadas y necesitadas de una reinvención integral debido a la "intromisión" del internet fue la televisiva, cambiando por completo el concepto de entretenimiento casero. Aquí algunos aspectos puntuales:

-Antes de internet el dominio de la televisión sobre los medios publicitarios era avasallador, la radio cada vez perdía más poder mientras el reino de lo audiovisual se consolidaba no sólo como la mejor, sino como la única opción para generar un impacto masivo en la sociedad. El internet no sólo entró a competir en ese sector, sino que le arrebato el trono a la televisión convencional para adueñarse de los espacios más solicitados y por ende más atractivos para los anunciantes. Este fenómeno todavía no llega a un climax sin embargo sólo es cuestión de tiempo para que los medios electrónicos desplacen a la televisión como el escaparate principal para sus campañas publicitarias. Consecuentemente, la televisión se ha tenido que ir trasladando de a poco hacia la red con tal de ocupar esos anhelados espacios y mantenerse en la preferencia de la audiencia.

-Antaño, la censura televisiva era contundente e irrefutable. El contenido no deseado no tenía otro escaparate de igual envergadura para darse a conocer. La incapacidad para controlar el torrente informático que se produce en la red hace imposible que la censura anteriormente efectiva, siquiera intente ejercer el mismo poder en un medio tan poderoso como indomable. Si algo tiene que salir, saldrá, no importan los medios, que con el arribo de internet, que ya no son un obstáculo a considerar.

-A pesar del poder innegable de la TV para crear impacto en las masas, faltaba algo, un elemento era necesario, la permanencia, elemento que Internet ha regalado casi por default a la caja tonta para mantener sus contenidos, antes efímeros, almacenados en bases de datos para su preservación y posterior observación en cualquier momento que se desee. De hecho este fenómeno le ha otorgado dividendos al sector televisivo que en vanguardia con las tendencias, ha generado dos puntos de encuentro con la audiencia, uno a través de la pantalla de la televisión y el otro a través del monitor de una computadora, ya sea a través de canales en bases de dato de almacenamiento, sitios web oficiales y redes sociales que han incrementado la experiencia del espectador con sus shows favoritos, shows que como punto a favor para la TV, son escasos por no decir inexistentes en los medios electrónicos como contenido exclusivo de la red.

De hecho, gran parte del contenido audiovisual de la red sobrevive gracias a la televisión. En algún punto ambos contrincantes lograron una simbiosis, sin embargo nada es para siempre y las tendencias le dan el beneficio de la duda a internet sobre el progresivo incremento de poder sobre la generación de contenido y distribución de material dentro de internet, mientras que la TV espera con optimismo que lo único que cambie de verdad sea el aparato por el cual vemos la televisión de siempre.

-Los derechos de autor de pronto se tornaron obsoletos ante el tráfico de internet, provocando voces airadas que reclamaban al momento como el fin de la creatividad. En parte es cierto, internet ha permitido la libre manipulación de datos de forma indiscriminada y barreras antes impensables de romper ahora no son más que pequeños baches en una carretera de cientos de carriles, totalmente obsoletos. El factor de privacidad y visibilidad de identidades fue aplastado y la información personal pasó a formar parte de una gran red de conocimiento colectivo, para bien y para mal.

- La TV dejó de ser la guía del pensamiento y la red y sus millares de opciones le otorgaron a los fieles seguidores del noticiero de las 10 la oportunidad de pensar de nuevo o buscar una segunda opinión sobre los hechos presentados a través de la pantalla de televisión. El derecho a divulgar la realidad jamás volvería a ser exclusivo de los líderes de opinión de la TV, sin embargo esto dio al traste con otro aspecto importante de la interpretación como lo es el análisis. Se perdieron las trabas y la interpretación se convirtió en un caldo del que salían tanto ideas genuinas y propuestas válidas como mensajes confusos y tergiversadores de la realidad. En ningún lado de la moneda las cosas volverían a ser igual.