La red ha modificado para siempre la forma de ver el periodismo y vivirlo. Una amplia gama de cambios transformacionales le ha dado un nuevo sentido y por ende definición al periodismo.
El mando dejó de ser de las mesas de redacción y se extendió a cada escritorio personal de una persona con acceso a internet, generando un mayor índice de "hechos", opiniones y análisis.
La inmediatez de la presentación de la información ha provocado un índice exhorbitantes de fuentes, tanto fiables como no fiables y en general un caos por la búsqueda de datos, del que nadie escapa.
Al aparecer nuevos micrófonos, surgen nuevos locutores, nuevos periódistas, gente que por iniciativa propia se forja un nombre dentro de los medios electrónicos a través de la creación y transmisión de información, volviendo más endeble a la capacidad de influencia de los anteriormente todopoderosos y absolutos dueños de la verdad, los medios masivos.
Como una bola de nieve cayendo por la montaña, cada pequeña acción desencadena otra más grande, siendo el periodismo tradicional el más afectado, al ya no ser indispensable para que el individuo común se encuentre informado, es más, el mismo individuo tiene la opción ahora de elegir el medio por el cual quiere ser informado, siendo los más recurridos los gratuitos, dejando con los bolsillos vacíos a las publicaciones periódicas convencionales.
Pero no sólo se trata de consumir, ahora el receptor se transforma en interlocutor, generando el conocimiento a través del pensamiento colectivo, algo impensable con el cetro del lado de los periodistas, que no tienen más que resignarse a la participación activa y sobre todo aventajada de los usuarios.
Con todo esto, aun no se tiene una estrategia certera para que los medios periodísticos vuelvan a tener solidez en su rentabilidad y viabilidad, dejando esta asignatura pendiente y con urgencia de ser solucionada, para el bien de las empresas mismas. Algunas posibilidades probabas son la publicidad on-line, el pago de contenidos y el comercio electrónico.
Otra interrogante no respondida recae en la capacidad de medición de la información, dado el inmenso torrente de datos recorriendo la red cada segundo. A pesar de intentos de cierto éxito como Alexa.com, el reto todavía está por superar, siendo el papel de los usuarios la estadística prioritaria.
Un fenómeno como el de los confidenciales, pasado de moda, vuelve con la internet, siendo abaratado para los lectores y ampliado su mercado potencial, la inmediatez de la información y la facilidad de acceso a informaciones y opiniones son dos razones para el resurgimiento de esta forma de informar.
La prensa gratuita por internet ha sido una necesaria medida de prevalencia de los periódicos para mantenerse en la preferencia del público, a pesar de las presiones internas, desdeñadas con el tiempo por la amplitud de usuarios, que prefieren esta vía por gratuita, sencilla y personalizable.
La competencia directa son los weblogs, comandados por el usuario mismo, que crea, recicla y envía información a la red, con la ventaja del punto de vista personal acerca de los hechos y una opinión -se espera sea- personal y a conciencia, generando una mayor cantidad de opciones y voces que chocan con tal de encontrar la verdad.
El nuevo milenio ha presenciado fenómenos que han marcado a la red y sobre todo a la transmisión de información, cambiando la forma de ver las noticias y la realidad misma: los atentados del 11 de septiembre y la guerra de Irak y los warlog son sólo unos ejemplos.
En síntesis, la revolución electrónica ha abierto un campo que aun está en exploración donde los negocios, la transmisión de información y la realidad misma han sido modificadas, generando una necesidad de reinvención por parte del periodismo que resulta urgente.
3 feb 2010
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